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Aportaciones del Maestro Dr. Proceso Sánchez Ortega

62º CONGRESO DE LA LIGA MEDICORUM HOMOEOPATHICA INTERNATIONALIS

26ª ASAMBLEA GENERAL DE HOMEOPATÍA DE MÉXICO A. C.

Puebla de los Ángeles, México

Agosto 2007

DE LAS APORTACIONES DE PROCESO SÁNCHEZ ORTEGA

SIGUIENDO A HAHNEMANN

Antonio Sánchez Caballero


MÉXICO

Indudablemente que se puede escribir un libro de lo que Proceso Sánchez Ortega ha contribuido al desarrollo de la ciencia homeopática, que se observa en sus obras como el libro “Apuntes sobre los Miasmas o Enfermedades Crónicas de Hahnemann” editado en 1977, traducido espontáneamente a siete idiomas: alemán, francés, holandés, inglés, italiano, rumano y ruso. Además en el texto “Introducción a la Medicina Homeopática, Teoría y Técnica” de 1992, traducido al alemán, italiano y próximamente al inglés. También en otro libro: “Apuntes sobre clínica integral Hahnemanniana” del 2003, - donde nos participa de sus personales experiencias clínicas -, y en múltiples trabajos de congresos nacionales e internacionales; en varios escritos aún inéditos, cursos y clases magistrales dictadas en nuestro país y el extranjero.

Ha desarrollado especialmente tres áreas de investigación: el estudio y profundización de los nexos filosóficos de la medicina homeopática; la sistematización y didáctica de la clínica integral homeopática; y principalmente donde más ha sido reconocido a nivel internacional; su estudio de lo miasmático, explicación, complementación y aplicación clínica; comprobación nítidamente hahnemanniana respecto a la patología profunda o miasmática. (1)

La importancia de la enseñanza de nuestro querido maestro mexicano es que logró una verdadera escuela homeopática, que trasciende cada vez más en el mundo, dedicando los estudios a médicos bien intencionados para finalmente lograr el beneficio de todos los enfermos y por lo tanto de la colectividad.

Como en toda ciencia, la estructuración en la historia y la filosofía de la medicina homeopática es lo fundamental, para tratar de entender las principales fuentes del vitalismo homeopático que “Homeopatía de México” (asociación fundada en 1960 por los maestros Proceso, Flores Toledo y Romero M.,) sigue fielmente al pensamiento de Hahnemann, quien ‘hace su profesión de fe cristiana, teísta profundo quien lo expresa sin recurrir a posturas inconvenientes dentro de lo científico pero reconociendo lo que todo hombre pensante termina por comprender: su derivación de un poder sobrenatural, un Creador con una inteligencia suprema, revelada en todo el universo; inteligencia testificada en la analogía entre todas las cosas; realizadas en series, congruentes entre sí y presentadas dentro de una estética que el hombre va asimilando y gustando en concordancia con su capacidad para desarrollarse y gozar en un plan de existencia individual pero también congruente y correspondiente a otros que lo hermanan, lo fortalecen, y lo continúan. Todo dentro de lo análogo, dentro de la similitud. A la inteligencia suprema que ordena el Todo, corresponde el poder también supremo, la omnipotencia y por correspondencia lógica, la belleza, todo la que encontramos en las partes, toda la que corresponde a su obra. (2).

Es por esto que lo primero en que coinciden Hahnemann y Proceso es que sin aventurarse en posturas filosóficas, se definen simplemente teístas. Tratando de profundizar en el concepto de hombre, Hahnemann reconoce: un organismo como la materia adecuada a todas las funciones; el conjunto de energías actuantes sobre esa materia y que denominó fuerza vital, y el espíritu dotado de razón con una finalidad trascendente. Y el Dr. Sánchez Ortega nos explica que siguiendo a Sócrates y a Platón reconoce un triísmo constitutivo del ser humano: un cuerpo o sustancia material, un espíritu de naturaleza muy distinta, y un tercer elemento que sin ser igual al cuerpo ni igual al espíritu, sea común a esos dos, les comunique y les continúe en reciprocidad, como sustancia en potencia tal como afirmara Santo Tomás de Aquino para que el ser esencial se haga también existencial y adecuado a la acción que debe verificarse conforme a la totalidad del ser; entendimiento que capta, voluntad que responde, y sentimiento que conforma, con la tendencia a volver al Todo.

También en éste último aspecto nos hace reflexionar en el concepto de curación: no solo es el equilibrio de la fuerza vital, sino que tanto la enfermedad como la curación se realizan en el plano dinámico, la ecuanimidad y la armonía consigo mismo y con el todo, la realización del individuo y su reencuentro con el Creador, es decir volver al origen.

El maestro Proceso, ó como se le conoce en Europa, el Profesor Ortega dejó testimonio de su fidelidad al maestro Hahnemann, dedicando toda su vida profesional,  al estudio, difusión y práctica de la nueva medicina, especialmente en lo concerniente a la clarificación y aplicación práctica de las enfermedades crónicas o Miasmas, que el mismo maestro fundador de nuestra doctrina encomendó continuar. Y es precisamente en la aplicación práctica de lo miasmático donde se aprecia la continuidad y complemento ideal.

La clínica integral homeopática se inicia con la Disposición tanto del médico como del enfermo, preparar el espíritu, totalmente tanto nuestro ser esencial como nuestro ser existencial para un acto trascendente para nosotros y sobretodo para el otro, el enfermo que debe hacer conciencia de lo que es la enfermedad: un estado de existencia anómalo que no le produce toda la satisfacción que es capaz de lograr, ni la alegría y la posibilidad de mostrar lo que es y todo lo que el mundo le proporciona.

La Observación que el homeópata hace desde un inicio nos proporciona la posibilidad de captar del enfermo, desde el niño en el momento de nacer, (incluso antes. durante la gestación) y en cualquier momento de su vida todas las manifestaciones de su estática como de su dinámica, las diferentes expresiones que tienen necesariamente un significado primordial, la observación de lo miasmático desde que aparece el paciente ante nosotros; su resolución para entrar, su aspecto, su actitud, su constitución, la dinámica del momento, etc.

Durante la entrevista se debe buscar la Empatía que el maestro Proceso define como “el acercamiento entre dos elementos absolutamente disímbolos por un procedimiento eminentemente intelectivo y mínimamente afectivo”. Conocimiento total aunque provisorio que hace del enfermo para ampliarlo o corregirlo poco a poco durante todo el tiempo de la consulta; penetración de lo intuitivo del médico en el yo subconsciente del enfermo por un proceso de analogía. Esto facilitará enormemente la expresión hablada y no hablada del paciente y la máxima percepción del sufrimiento y del estado de su ser tanto en su persona como en su profundidad.

Atendiendo las indicaciones del párrafo tercero del 0rganon de Descubrir o Percibir lo que hay digno de curar en cada enfermo: descubrir o quitar la cubierta, hacer patente lo que está oculto o semioculto, es decir cuando deja a la luz del conocimiento lo que está cubriendo, lo que está disimulando, consiente o no consciente; la capacidad de descubrirlo implica sobretodo una capacidad de percepción que no es tan fácil.

Percibir o sea ver con el entendimiento, descubrir lo que está debajo, intuir lo que hay bajo la apariencia, quitar la máscara; conocer e influir en la personalidad y percibir la individualidad, al individuo y su conflicto, que sea digno de curarse, que corresponda a la medicina en ese estado existencial que llamamos enfermedad. Lo digno de curarse en cada enfermo, porque no todo lo que presenta el enfermo tiene que curarse, sino que hay muchas cosas que no deben curarse y otras que no se pueden curar, sino corregir, ya sea en su conducta o con tratar de ponerse en la mayor higiene posible - (Higiene es la correcta satisfacción de las necesidades que emanan de la actividad vital)- No pueden curarse las que son producto de una lesión irreversible, y no deben curarse las que van a desaparecer por sí solas, o que son producto de regresión sintomática, o las que son aparentes y tiene tras de sí otras que si deben curarse, y las que solo son un episodio de una condición anterior y que van hacia el establecimiento de otra más significativa.

El interrogatorio que es donde más reconocemos la individualidad de cada ser humano debe iniciarse con la pretensión fundamental de reconocer “lo que es curable” en el último momento existencial en que llega a nosotros, tratando de comprender la más íntima forma de vida y su conducta, preguntando con el ánimo de saber todo lo que corresponde al pensamiento, a la sensación y todo lo que le parezca extraño, abordando a cada enfermo como si fuera un desconocido. La obtención de los síntomas que en su conjunto representan la enfermedad toda, será la clave de la actuación del médico, por lo que es indispensable realizar la nitidez de cada expresión; de inmediato
se puede comprobar en cada cuadro sintomático, los más característicos y los que corresponden a la carencia, el exceso y la perversión.

El diagnóstico de quién es el enfermo como finalidad de la clínica tomando en consideración los diagnósticos anteriores, como el sindrómico o nosológico; el diagnóstico miasmático resultante de la seriación miasmática y evaluación de los que nos permita comprobar el miasma predominante y cuáles los sucesivos; el diagnóstico integral es la conclusión de toda la investigación; el diagnóstico individual donde sabremos Quién es el enfermo y finalmente el diagnóstico medicamentoso que es la correcta selección del medicamento y la potencia que se considere el remedio según la selección de los síntomas del miasma predominante y que buscaremos en la materia médica ayudado eventualmente del repertorio.

Sabido es que en homeopatía se reconocen solamente tres miasmas: SYPHILIS, SYCOSIS Y PSORA, la clarificación que hizo el Dr. Proceso es verdaderamente magistral siguiendo a Hahnemann con su aplicación clínica, por su relación con las únicas tres formas de alteración de la célula por carencia, por exceso o por perversión coincide perfectamente con las características de cada uno de los miasmas y la asignación de un color básico el azul a la PSORA, el amarillo a la SYCOSIS y el rojo a la SYPHILIS, favorece en la historia clínica loa observación de lo predominante.

Solo con la doctrina y la técnica hahnemanniana miasmática se puede atenuar y eliminar la patología de todo ser humano. Por lo que esto hace de la medicina homeopática, no solo una terapéutica más, sino una forma distinta de vivir y por lo tanto trascendente.